Áreas terapéuticas
Trabajo con personas adultas que buscan acompañamiento profesional para superar dificultades emocionales y mejorar su calidad de vida. Cada proceso es único y diseñado a medida.
Ansiedad
La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante situaciones percibidas como amenazantes, pero cuando se vuelve crónica o desproporcionada puede interferir gravemente en tu vida cotidiana. Se puede manifestar como preocupación constante e incontrolable, ataques de pánico, tensión muscular persistente, insomnio, evitación de situaciones que antes hacías sin problema, o una sensación generalizada de que "algo malo va a pasar".
Desde la terapia cognitivo-conductual trabajamos en identificar los pensamientos automáticos que alimentan la ansiedad y sustituirlos por formas de interpretar la realidad más ajustadas y funcionales. Esto se complementa con técnicas de regulación fisiológica —como respiración diafragmática o relajación progresiva— y con exposición gradual a las situaciones temidas cuando procede, para que recuperes la autonomía y la confianza en ti mismo.
El objetivo no es eliminar la ansiedad por completo —que es una emoción útil— sino que deje de gobernarte. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de personas experimenta mejoras significativas en pocas semanas.
Depresión
La depresión va mucho más allá de sentirse triste. Es un estado de profunda apatía y desconexión que afecta a cómo piensas, sientes y te comportas. Puede aparecer como falta de energía y motivación, pérdida de interés por actividades que antes disfrutabas, dificultad para concentrarte, cambios en el sueño y el apetito, sentimientos de inutilidad o culpa, y en los casos más graves, pensamientos de que la vida no vale la pena.
En terapia trabajamos desde varios frentes de forma simultánea. Por un lado, identificamos y cuestionamos los patrones de pensamiento depresivo —la tendencia a interpretarte a ti mismo, al mundo y al futuro de forma sistemáticamente negativa— y construimos alternativas más equilibradas. Por otro lado, usamos técnicas de activación conductual para romper el ciclo de aislamiento y pasividad que perpetúa la depresión, recuperando de forma gradual las actividades y relaciones que dan sentido a tu vida.
La depresión tiene solución. No es un rasgo de carácter ni una debilidad: es un problema de salud tratable con el que no tienes por qué convivir. Si también estás en tratamiento médico o psiquiátrico, coordino mi trabajo con el de los demás profesionales implicados.
Duelo y rupturas
El duelo no es solo el dolor por la muerte de alguien querido. También abarca las separaciones sentimentales, la pérdida de un trabajo, el final de una etapa vital, una enfermedad propia o de un familiar, o cualquier cambio que suponga una pérdida significativa de lo que uno era o tenía. El denominador común es que el mundo tal y como lo conocías ya no existe, y hay que construir uno nuevo.
El duelo tiene su propio ritmo y no sigue un camino lineal. Lo que en terapia hacemos es acompañarte en ese proceso sin forzarlo: ayudándote a identificar y expresar las emociones que aparecen —tristeza, rabia, culpa, alivio, confusión—, cuestionando los pensamientos que lo complican y reforzando los recursos personales que ya tienes para afrontarlo.
En los casos en que el duelo se cronifica o bloquea —lo que se conoce como duelo complicado— el trabajo terapéutico es más profundo e incluye técnicas específicas para retomar el vínculo con la vida y con las personas que siguen en ella.
Autoestima
La autoestima baja se manifiesta de muchas formas: autocrítica excesiva y voz interior destructiva, dificultad para poner límites o decir que no, dependencia emocional, miedo al rechazo o al fracaso, comparación constante con los demás, y una tendencia a minimizar los propios logros mientras magnificas los errores. Muchas veces convive con la ansiedad social o con relaciones que te hacen más daño que bien.
En terapia trabajamos para identificar el origen de esas creencias sobre ti mismo —que suelen formarse en la infancia y la adolescencia y se mantienen por patrones de pensamiento y conducta aprendidos— y revisarlas desde una perspectiva más objetiva y compasiva. Esto incluye el trabajo con la autocrítica, el desarrollo de la asertividad y el establecimiento de límites saludables en tus relaciones.
La autoestima no es algo con lo que se nace o no se nace: es una habilidad que se puede aprender y fortalecer. El proceso requiere tiempo y práctica, pero las personas que trabajan en ella perciben cambios reales en cómo se relacionan consigo mismas y con los demás.
¿Cómo empezamos?
Un proceso claro, cercano y a tu ritmo.
Llamada gratuita
Hablamos unos minutos para que me cuentes qué te trae y ver si encajamos. Sin compromiso y totalmente gratis.
Evaluación inicial
En la primera sesión hacemos una valoración completa para entender tu situación y diseñar un plan personalizado.
Acompañamiento
Trabajamos juntos de forma regular con herramientas y técnicas adaptadas a tus objetivos y necesidades.